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martes, 12 de octubre de 2010

Esta vez fue un final feliz

El verano de 1989, en la Maternidad de Córdoba, Argentina, nace una niña llamada Julieta sin tener noción de que su madre estaba muriendo tras el parto.
Ella, con cinco horas de vida, queda a cargo de su abuela materna, Adela, quien se hace cargo de su crianza y enseñanza.
Dieciocho años después, Julieta ya crecida enfrenta el momento más duro de su vida: su abuela Adela había muerto tras una grave enfermedad que la siguió durante muchos años.
Julieta, quedándose sola en el mundo, decide buscar a su padre para poder conocerlo. Con la información que encontró sobre él y la plata que había juntado desde los cinco años emprendió el viaje a Buenos Aires donde conoce a Juan, un chico de 20 años y estudiante de música.
Julieta le cuenta su historia y Juan sin dudarlo ni un segundo, ya que se había enamorado de ella, decide ayudarla recorriendo toda la ciudad y direcciones que había conseguido.
Julieta ya vencida, encuentra en un recorte de diario una foto de un hombre que le llamo la atención. Sí, era su padreel mismo de la foto que le había mostrado su abuela. Sin dudarlo ni un minuto fue hasta la casa. A los tres segundos de haber tocado el timbre sale él acercándose hasta el portón, mirando fijamente a Julieta, haciéndole recordar a una persona que conoció en el pasado. Ella, sin decir una palabra, saca la foto de su madre del bolso para mostrársela. Él, sin dudarlo, abrió el portón y la abrazó muy fuerte gritando:
-¡Perdoname! ¡Perdoname!
Luis, asi se llamaba su padre, le contó porqué la había abandonado a su madre y así estuvieron toda la tarde formando una unión que nunca más se rompió.
Julieta se puso de novia con Juan quien la había acompañado todo el tiempo. Para Julieta, Juan y Luis esta vez fue un final feliz...

por Daniela y Verónica Espeche y Melisa Rivadeo.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Negranieves

Había una vez un castillo abandonado que quedaba en un bosque espinoso y oscuro que de solo verlo daba miedo. En él vivía una niña llamada Negranieves cuya única compañía era una lora llamada Catita.
La niña Morena estaba perdida hacía ya mucho tiempo. Su único deseo era encontrar a sus papás.
Un día decidió salir a caminar para buscar a sus padres. Llegó la noche y Negranieves se quedó dormida debajo de un árbol. De pronto, Catita comenzó a gritar:
-¡Negranieves! ¡Negranieves!
Como la niña estaba profundamente dormida no la escuchaba. Fue en ese momento que apareció Facundo, el tigre. Cuando Negranieves se dio cuenta de que algo le respiaba en la cara despertó, se levantó y echó a correr deseperadamente mientras gritaba:
-¡Catita! ¡Catita! ¡Abrí la puerta!
Catita abrió y cerró la puerta para que Facundo, el tigre, no pudiera entrar.
A la mañana siguiente Negranieves tuvo una gran sorpresa. ¿Saben qué era? Una sorpresa muy grande para ella. Aparecieron sus papás como si nada. Ese día era el día más lindo de toda su vida. Charlaron mucho. Sus padres le explicaron por qué la habían dejado en ese castillo sola con su Catita y ella comprendió todo.
Negranieves se había amigado ya por ese tiempo con el tigre Facundo. Catita no se llevaba muy bien con el tigre pero por fin vivieron felices para siempre.

por Rocío Mansilla y Aldana Zolorza